Autor Tema: GR74: el Corredor Oriental de Cantabria  (Leído 2132 veces)

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Desconectado farodelcaballo

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GR74: el Corredor Oriental de Cantabria
« en: 11 de Septiembre de 2013, 14:53:12 pm »
Tras tiempo andando por los Collados del Asón o el Hornijo, y viendo las marcas rojas y blancas, me empieza a picar el gusanillo de hacer un GR. Tras encontrar por casa el librillo de esta ruta editado por Estvdio (descatalogado y sin pinta de volver a reeditarse, igual que el de la GR-71), empiezo a planificarme.



No veo problema, y el libro también lo comenta, en hacer 2 etapas al día y realizar el GR completo en 4 días. Ello implicará el meterse 30-37 kilometros diarios, con unas 10-12 horas de marcha. Es algo duro, sobre todo teniendo en cuenta los fuertes desniveles, pero es factible. De esta manera empiezo a planificar de la siguiente manera:
DIA 1: Ramales de la Victoria-La Gandara de Soba-San Roque de Riomiera
DIA 2: San Roque de Riomiera-Selaya-Vega de Pas
DIA 3: Vega de Pas-San Pedro del Romeral-San Miguel de Luena
DIA 4: San Miguel de Luena-San Miguel de Aguayo-Reinosa


Ahora queda la planificacion del material. Suelo hacer salidas de día, o de fin de semana durmiendo en algun albergue, pero no duermo en el monte. Comienzo a visitar foros, páginas de senderismo (especial mención a www.viajarapie.info), tiendas de montaña, y voy preparando el siguiente equipo:
-Mochila: Lowe Alpine Airzone Centro 45+10, tras mucho mirar mochilas y quedarme muy convencido por el sistema de distribución de peso y aireación de esta gama.
-Hornillo y cocina: Hornillo Primus Eta Express (muy compacto y ligero, que encaja la olla, sarten, hornillo y paravientos todo en uno), con un plato de plástico, cubiertos y una taza.
-Saco: Altus Lite 600, que estaba de oferta y al ser de fibra era barato y muy ligero. Aislante tenía ya uno por casa...
-Tienda: Quechua T2 Ultralight, que por precio, peso y opiniones no va muy a la zaga de marcas más caras como Ferrino o Coleman (aunque me quedo con muchas ganas de comprar algo fabricado en silnylon, sobre todo de la marca Tarptent).


En cuanto a ropa (aparte de lo que llevo encima) me llevo un forro polar, un cortavientos y un poncho grande por si llueve. Para cambiarme pongo 2 recambios de calzoncillo y calcetines metidos en bolsas de zip, y otras dos camisetas. Ya sólo queda ver qué vamos a comer, que pensando en llevar poco peso y tirar del hornillo para calentar y preparar leche, café o sopas, queda de la siguiente manera:
-Desayuno: leche (en polvo) con cereales, café.
-Comida: frutos secos, queso, embutido (al final se sumó una hogaza de pan).
-Cena: sopa de sobre, torreznos y lomo (con algo de pan), café descafeinado para dormir a gusto.


Le sumamos a todo ello un minibotiquin (4 pastillas para si hay diarrea, dolor, fiebre o reacción alérgica, unos parches de compeed, esparadrapo y manta térmica), navaja, tabaco, linterna frontal, camara de fotos y movil. Todo sencillo, ligero. Me quedo muy satisfecho de la planificación, de las ideas que he cogido, de llevar el peso justo (deshidratados), del volumen justo (fuera envoltorios y todo a bolsas de zip) y me parece que además no voy a pasar hambre, que los descansos, el inicio del día o el final van a ser agradables gracias a la comida.


Decido olvidarme del tema por unos días y aparto material, ropa y comida. El día antes comienzo a preparar la mochila. Empezamos mal, porque casi no hay cojones de meterlo todo, contando que la esterilla va fuera y acabo colgando el saco fuera también...pero en fin, más o menos vale. Pero cuando me pongo la mochila, me quiere dar mal de lo que pesa: 17,5 kilos. Todo feliz pensaba que podía conseguir una mochila de alrededor de 10-12 kilos (2 tienda, 1 saco con esterilla, 1 cocina, 1 comida, 1,5 ropa, 1 mochila, 1,5 agua, 1 material extra) y no lo entiendo. Lo peor es que no veo qué quitar para aligerar. Me hace falta todo, y no sé qué hacer...así que decido no hacer nada y ver cómo van las cosas así. Para sumar problemas, la persona que va a hacer la ruta conmigo tiene turno de noche y no veo que vayamos a llegar a Ramales para empezar la ruta a buena hora...y entre ponte bien, estate quieto, no encuentro las botas y demás, salimos a las 13:00 hacia Soba.


PRIMERA JORNADA: es la segunda semana de octubre y debería hacer un tiempo más agradable, pero casca un sol que parece agosto. Vamos en camiseta y nos untamos de crema pero antes de llegar a la canal de Ancillo ya estamos bien sudados, blancos de la crema, y destrozados de las malditas mochilas. Voy jugando con las trabillas, intentando buscar la postura, distribuir el peso. Da igual, la mochila es un puto plomo. Seguimos hasta La Gandara donde he hablado con el panadero de Bustancilles para que nos dejara una hogaza y así tener pan bueno durante todo el trayecto. El panadero se ha olvidado y hay que llarmale y esperarle, charlando con el del albergue los ultimos eventos de la zona (apedreamiento de campamentos vascos, plantaciones de marihuana). Hemos llegado a las cinco, dejando las 6 horas estimadas en solo 4, lo que anima bastante. Antes de las seis nos ponemos en marcha para llegar a los collados y subir hacia el Concinchao, repostando agua en Fuentebezón. Un poco antes de esta cabaña hay un pequeño bosquecillo donde pensamos pasar la noche. Llegamos en menos de 2 horas, montamos las tiendas, preparamos la "cama" y a hacer la cena. En la oscuridad total, escuchando a los animales, la sopa sabe a auténtica gloria y los torreznos y el lomo son un escándalo. Tomamos un café, comentamos el día, nos quejamos de las mochilas, y a dormir.


SEGUNDA JORNADA: nos levantamos entre las 8 y las 9, todavía matados del día anterior y resecos de la cena (que muy rica pero el cerdo es lo que tiene). Unos cereales con leche y un café nos ponen a punto. Recogemos el campamento y nos dirigimos a respostar al arroyo Brenacobos. No hay tal arroyo y empieza a cascar el sol de nuevo. No queda más que seguir camino, pasar Hazas Bravas y bajar a Valdicio. La señalización hasta aquí ha sido buenísima, no ha habido que sacar el mapa para nada. Bajamos sufriendo todos y cada uno de los kilos que llevamos, zigzagueando por la ladera (sin marcas ni postes) y al llegar a Valdició pedimos agua en una cabaña. Cruzamos el Miera, nos lavamos un poco y nos dirigimos a Casa Vicente, donde las cañas casi nos hacen llorar. Charlamos un rato con el paisanaje, que curiosamente conocen a gente del pueblo, preguntamos por donde seguir y nos despedimos. Subimos sin apenas problema ya que las marcas están en buen estado, y salimos al Caracol, donde hacemos parada. Ninguno recuerda la ultima vez que ha meado. No hacemos más que sudar. El cuerpo pide líquido y apenas quiere un trozo de queso y embutido. Comenzamos a bajar hacia Bustantengua y Valvanuz y llegamos a Selaya secos y destrozados. Los pies duelen, la espalda dice que tiremos las mochilas a un contenedor y no queremos otra cosa que cerveza. Cuando se nos pasa un poco, volvemos al camino y tomamos dirección hacia Vega de Pas. Por el camino se va echando la tarde noche y vamos buscando prado donde montar la tienda. Nada tiene buena pinta ni está plano. Esto es zona pasiega y todo está pindio, irregular. Encontramos una cabaña reformada que además tiene un grifo y montamos las tiendas como podemos, moviendonos como zombis, y hacemos la cena. Además de sentar bien, cada cosa que comemos es peso que quitamos para el día siguiente. Nos metemos en el saco y tratamos de dormir entre los ladridos de los perros de la zona, y deslizándonos por la tienda debido a la pendiente...


TERCERA JORNADA: de nuevo resecos y doloridos. La sed se quita con la leche y el café, pero los pies duelen y la espalda apenas ha descansado por la noche toda la matada del día anterior. Recogemos campamento y nos ponemos en marcha. Tras un pequeño problema buscando las marcas en unos prados, ganamos la divisoria con Vega de Pas, las pistas que vienen desde la Braguía. Hay algo de niebla y no encontramos marcas ni indicaciones para bajar a Vega. Un pastor nos las da, y nos comenta que los postes y marcas de la zona debían molestar a alguien porque los han ido rompiendo. Bajamos a Vega, se toma la cerveza de rigor y nos dirigimos hacia la salida del pueblo. En la gasolinera tenemos que parar. Mis pies van jodidos pero el compañero no aguanta. Al quitarse las botas se ve que los talones están en carne viva...no es que le haya salido una ampolla, es que se le cae un trozo de piel del tamaño de un filete. No sé si decirle que llame a casa para venir a buscarle o llamar directamente a una ambulancia. La cosa está mal pero obviamente tener que dejarlo jode. Lavamos los pies, les echamos betadine y ponemos un parche de compeed grande, que casi no puede cubrir la zona al aire. Se pone las botas y dice que vamos a intentarlo. No sé que drogan pero esta mierda funciona, teniendo los pies como los tenía es increible que pueda seguir ruta. Ganamos la crestería con dificultad y algun problema debido a cierres sin portilla, que nos obligan a quitar la mochila, saltar al otro lado, y volver a ponerla, cosa que jode teniendo como tenemos los hombros del peso, y seguimos hacia San Pedro del Romeral. Al pasar la zona de Toconal, en vez de seguir la pista, el sendero desciende hacia unas cabañas y luego sigue un sedo para volver a la pista (el sube y baja es un poco gratuito, hay garrapatas a montones y arañas como gorriones). Desde aquí vemos ya San Pedro, y vamos bajando hacia Bustaleguin. El tramo se hace largo sobre todo al final, que vamos por carretera y se pone a llover. Llegamos a San Pedro, tomamos algo y pensamos qué hacer. Ha empezado a llover y no parece buena idea montar la tienda en mojado y pasarse la noche mojándonos, levantarla calada al día siguiente. Intentamos que nos dejen dormir en el ayuntamiento pero nadie parece tener autoridad para dejarnos. Quedan las opciones de iglesia o bolera. La primera tiene pinta fría y húmeda, pero la bolera tiene hasta una mesa donde cocinar y cenar. Nos vamos a la farmacia a por más compeed y volvemos al bar a por las mochilas. Le comentamos el plan y nos dice que no hay problema pero que podemos quedarnos en casa de su madre por 15 euros cabeza. Al final nos pueden las ganas de dormir a gusto y sobre todo ducharnos. El sitio, pues como la casa de la abuela en el pueblo, ni más ni menos que lo que necesitamos. Nos duchamos, nos curamos los pies, y a descansar.


CUARTA JORNADA: los pies siguen hechos mierda pero la espalda ha agradecido la cama. Desayunamos, nos despedimos de la familia, y hacia Luena. Pasamos por el barrio de Bustiyerro y La Sota, y llegamos al Alto de Brenagudina. No vemos indicaciones para continuar. Preguntamos a un pastor, que en el mejor estilo pasiego no nos dice ni sí ni no ni todo lo contrario. Seguimos por la ladera, sin perder altura, y volvemos a encontrar las marcas en el Alto de La Corba, descendiendo fácilmente hacia Luena y llegando al bar en Los Pandos en menos de 4 horas. Nada más llegar al bar se pone a diluviar, y a cerrarse de niebla. Los paisanos del bar nos comentan que apenas hay señales, que muchas están cubiertas por la hierba, que han quemado los postes de señalizacion y que ni por dinero, ni siquiera en caballo, iban ahora hasta Aguayo. Son las 14:00 y quedan unas 6 horas de marcha si va bien la cosa, así que decidimos intentarlo al menos. Ponemos el poncho, y a tirar millas. Llegamos a las cabañas de Cerrillo y diluvia. Nos metemos en una cabaña a secarnos y esperar un rato. Deja de llover pero sigue la niebla. Perdemos el sendero, volvemos a encontrarlo, y así varias veces. Los paisanos tenían razón: hay restos quemados de indicadores, y muchas de las marcas están casi desaparecidas o tapadas por la hierba. Llegamos al Mediajo La Serna. Mucha niebla y no hay manera de encontrar la siguiente marca. Probamos varias direcciones hasta que encontramos la manera de llegar hasta Piedra Lucia, y ya cogemos la pista que nos lleva por los pinares hasta el Embalse de Alsa. Cae la noche y ponemos el frontal, pero desde aquí llegamos a Aguayo sin problema, calados y rendidos. Hay poca diferencia entre poner la tienda o dormir en un charco, así que tiramos de teléfono y una amistad nos consigue un cama en Santa María. A malas dadas supongo que nos hubieran dejado dormir en el bar de la asociación, parada obligada en el valle.


QUINTA JORNADA: otro día durmiendo en cama se agradece, así que desayunamos y en marcha. Nos adentramos en un bosque impresionante, y al poco salimos a las lomas que dan al Embalse del Ebro, compartiendo trazado con el PR-S78, el ramal norte del embalse. Bajamos por pista mientras despeja la niebla y vemos el embalse, hasta que llegamos a Orzales y cogemos aburrida carretera hasta Reinosa. A las 13:00 (el primer día salimos a esa hora) estamos celebrando la faena en la plaza.


Conclusiones:
-La ruta, aprovechando los días, se puede hacer en 4 jornadas. El marcado es muy bueno y salvo problemas puntuales se puede hacer no sólo sin GPS, sino sin mapa.
-El compeed lleva droga.
-El material ha sido un acierto: el hornillo va como dios y es muy compacto, el saco ligero y hacía su función, la tienda también, y la mochila y su sistema de distribucion de peso y ventilación es crema. En cuanto puedo la cambio por un modelo más compacto pero de la misma gama de Lowe.
-Durante la ruta hemos bebido muchísimo pero apenas comido. Puestos en andar, el cuerpo pide agua pero nada sólido. Llevar comida para varios días puede ser peso tonto, cuando no vamos a aprovecharlo.
-Igualmente está muy bien dormir en la naturaleza, prepararse uno la cena, dormir bajo las estrellas...pero se paga un precio considerable cargando con todos esos kilos durante 10 o 12 horas peñas arriba y peñas abajo. Si se puede dormir en una cama y darse una ducha por dos duros.
-Con estas 2 conclusiones anteriores y teniendo en cuenta que esto es Cantabria y no el PCT (no hay que pasar 4 días antes de ver un rastro de civilizacion) se puede replantear la forma de encarar los GR y dormir al final de la jornada a gusto, comer durante el día alguna barrita energética e hidratándose bien. Al llegar a los pueblos por la noche se puede cenar algo de baratillo y desayunar ligero por la mañana. De esa manera conseguimos una mochila de 6 kilos con el material imprescindible para andar, ropa y mudas, 2 litros de agua e incluso algo de calzado ligero de recambio, pero prescindiendo de acampar y cocinar. Buscando bien, por 30 euros se desayuna, duerme y cena perfectamente. En la siguiente GR, la 71, cambiaremos de enfoque...


Ahí os dejo unos escaneos de los mapas y perfiles de las etapas por si alguien está buscando información (en la librería que lo edita siguen sin ganas de editarlo por mucha gente que les pregunte). Espero que el post os resulte util o al menos orientativo si os estáis planteando el hacer este GR. Un saludo!
















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Re:GR74: el Corredor Oriental de Cantabria
« Respuesta #1 en: 11 de Septiembre de 2013, 23:58:39 pm »
Menuda epopeya, según lo cuentas parece que disfrutaste a tope, casi tanto como yo en mi camino de Santiago, que cuando llegué me confundían con el cristo ;).

Yo también soy más de refugio, lo de tienda y hornillo es muy romántico, pero hay que joderse lo que pesan.

Una duda, ¿el próximo GR lo harás con el mismo amigo? es más, ¿sigues teniéndolo?  :))


Desconectado farodelcaballo

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Re:GR74: el Corredor Oriental de Cantabria
« Respuesta #2 en: 12 de Septiembre de 2013, 08:22:12 am »
Disfrutar se disfrutó mucho, tengo un buenísimo recuerdo de esa ruta, han salido ideas para muchas salidas de ella, me encuentro paisanos por el monte que se acuerdan de cuando pasamos, y aprendí bastante en cuanto a organizarme, ver hasta donde llego y cómo quiero ir.

Los siguientes GR (71, 99 hasta Pesquera) tocaron con mi padre, que se jubiló y tenía ganas de mover los 60 tacos por el Ebro y el Saja. El amigo sigue siendo amigo, y le debió de gustar tanto el sufrimiento que se ha apuntado a hacer GR-74 y GR-71 del tirón en 7 días en octubre. A ver cómo sale...

Desconectado angel.grnd

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Re:GR74: el Corredor Oriental de Cantabria
« Respuesta #3 en: 13 de Septiembre de 2013, 08:41:57 am »
Bonita experiencia, pero tienes razón en lo de llevar tienda, en Cantabria hay pueblos cada poco tiempo y organizando bien la cosa siempre se puede encontrar alojamiento, para mí hay una cosa que es vital y es el ducharte cuando acabas, por lo menos a mí me sienta casi mejor que la cena, nosotros hace años hicimos el Camino de Santo Toribio pero por el monte y siempre hemos dormido a cubierto..pabellones, casas particulares etc...y la verdad es que la experiencia es muy agradable...