Favoritos 1 Favoritos

Autor Tema: GR-291 Agua y Roca: Del Ebro a los Obarenes  (Leído 2553 veces)

0 Usuarios y 1 Visitante están viendo este tema.

Desconectado Cachoperro

  • Usuario Junior
  • **
  • Mensajes: 79
GR-291 Agua y Roca: Del Ebro a los Obarenes
« en: 03 de Septiembre de 2013, 12:02:38 pm »
Es una ruta de aproximadamente sesenta kilómetros que une los Montes Obarenes con el río Ebro o, lo que es lo mismo, Pancorbo con Miranda de Ebro a través de Encío, Moriana, Ayuelas, Santa Gadea del Cid, Bozoó, Portilla, Villanueva Soportilla, Guinicio, Montañana, Suzana, Orón, Valverde de Miranda, Bugedo y Ameyugo.
El sendero discurre por pistas, caminos y sendas, permitiendo al visitante disfrutar de una manera cómoda y segura de la gran variedad de paisajes y hábitats que aparecen en esta zona.
Ríos como el Ebro y el Oroncillo y cientos de pequeños arroyos vertebran este territorio. Las riberas y sotos dan vueltas y revueltas junto a los ríos, ofreciendo al caminante sombra y verdor.  Algo más alejados de los cauces se asientan amplios bosques de hayas, encinas y quejigos, que albergan espectaculares paisajes de relieves plegados, donde las acciones erosivas han modelado cuevas, cañones y desfiladeros. La presencia humana ha generado un rico patrimonio histórico y cultural. Castros, castillos, fortalezas, calzadas, ermitas y necrópolis son la muestra evidente de un rico pasado.
El sendero “Agua y roca: Del Ebro a los Obarenes” te permitirá conocer la comarca, disfrutar de su historia y descubrir algunos de los rincones más bellos y desconocidos de la provincia de Burgos.




Etapa 1


El sendero abandona Pancorbo por una calle empedrada que deja a su izquierda la iglesia de Santiago y toma una pista que asciende en dirección al Cerro del Castillo, donde se asienta la antigua fortaleza de Santa Engracia. El itinerario no llega al Cerro, sino que gira a la derecha y continua hacia la Peña del Mazo, donde un mirador natural permite unas inmejorables vistas sobre el desfiladero de Pancorbo.
La etapa continua por una amplia pista forestal. Las descarnadas laderas del desfiladero dan paso a un cerrado bosque de hayas y robles que acompañará los pasos del senderista hasta llegar al estrecho barranco de Llosa, donde el arroyo que da nombre a éste ha tallado durante miles de años la dura roca caliza dando lugar a un espacio de singular belleza. En pocos metros el trazado alcanza una vía asfaltada que da acceso a la pequeña localidad de Encío, no sin antes hacer una breve parada para visitar la antigua iglesia de San Cosme y San Damián.
El GR abandona Encío por la carretera CL-625 y continúa por ella hasta una pronunciada curva de derechas, donde deja la carretera y toma un camino de concentración que, flanqueado por fincas de trigo, cebada y girasol, guía el sendero hasta la localidad de Moriana. En esta pequeña población destaca por encima de todas las construcciones la iglesia de San Juan Bautista.
En apenas tres kilómetros, dejando atrás Moriana y tomando una vía asfaltada, el recorrido llega a Ayuelas, en cuyo entramado urbano aparecen llamativas construcciones como las casas de los Indianos o la iglesia de San Andrés.
Por un estrecho sendero que asciende de manera tendida entre fincas de cultivo y pequeños bosquetes de quejigos y carrascas, el GR deja atrás Ayuelas y alcanza la localidad de Santa Gadea del Cid, donde se pone punto y seguido al camino y finaliza la primera etapa del sendero.


Etapa 2


Transcurridos cuatro kilómetros el camino llega a la localidad de Bozoó, un pequeño pueblecito en la base de los Montes Obarenes. El recorrido atraviesa el caserío y toma una senda algo borrada por la elevada vegetación, pero que no genera ningún problema al caminante. Grandes robles y plantas de la azulada achicoria salpican este tramo de la ruta.
Entre las fincas de cultivo y las ramas de los árboles se dejan ver, en la distancia, las ruinas de la iglesia de Portilla, próxima parada del sendero.
Por una vía asfaltada, el camino llega a Villanueva Soportilla, una pequeña localidad situada al pie de la Sierra de Besantes. En sus calles se alza la iglesia parroquial dedicada a San Esteban y un viejo pero restaurado lavadero.
Desde aquí el recorrido se empareja con el Camino Natural del Ebro (GR 99), caminando juntos durante aproximadamente quince kilómetros.
Entre fincas de perales y otros frutales, el sendero abandona Villanueva Soportilla y dirige sus pasos hacia Guinicio, no sin antes hacer un alto en el camino para visitar la necrópolis de Santa María de Tejuela, una de las más importantes y extensas necrópolis altomedievales de toda la provincia de Burgos. Fechada entre los siglos IX y XII, consta de un insólito edículo rodeado de numerosas tumbas, principalmente antropomorfas, excavadas en la roca.
Desde aquí, el sendero toma la carretera, por la que discurre unos cientos de metros antes de desviarse a la izquierda para llegar a la vereda del Ebro.
Un denso bosque de ribera acompaña al camino durante esta parte del recorrido. Fresnos, alisos, sauces, avellanos y chopos sustituyen al trigo y a la cebada, que hasta este momento eran el paisaje dominante. El GR atraviesa Guinicio, donde la iglesia de Santa María y las casonas aguardan el paso de los senderistas.
Dejando a mano derecha un antiguo lavadero de piedra, el recorrido abandona Guinicio, cruza un pequeño arroyo y avanza en dirección a Suzana. En apenas un kilómetro el itinerario llega a Montañana, penúltimo pueblo antes de terminar la etapa.
Montañana es un pueblo pequeño, pero acoge entre sus edificios la iglesia de San Andrés, una buena representación del románico rural de la provincia de Burgos.
El sendero continúa y se dirige hacia el río Ebro. Tras cruzar la carretera y avanzar varios kilómetros entre fincas de labor y bosquetes de encina, el recorrido llega a Suzana, donde finaliza la segunda etapa del GR.


Etapa 3


El recorrido Suzana por el extremo sur de la localidad y toma un camino carretero que discurre entre campos de trigo y canteras hasta salvar la autopista AP-I/ E-05. Nada más cruzar la autovía el sendero gira a la izquierda y avanza por un camino que deja la autopista a la izquierda, una planta de reciclaje a la derecha y se dirige a La Nave.
A la altura de unas fincas de cultivo el GR 291 se separa del Camino Natural y gira a la derecha para cruzar una carretera comarcal y dirigirse hacia Orón.
Esta localidad, bañada por el río Oroncillo, esconde entre sus calles un rico pasado; muestra de ello son la iglesia parroquial de San Esteban, de mediados del siglo XVI, el hospital de peregrinos, el puente medieval o el Palacio del Cardenal Juan Martínez de Ternero.
El sendero se aleja de la localidad y toma una amplía pista que se dirige hacia Valverde de Miranda. El camino no tiene pérdida y haciendo caso de la señalización en apenas cuatro kilómetros el senderista estará disfrutando del agua de la fuente de Valverde y de la iglesia de San Pedro.
El GR continúa y alcanza la localidad de Bugedo, donde se alza imponente el monasterio de Santa María de Bugido bajo una inclinada ladera de los Montes de Miranda de Ebro y Ameyugo. El monasterio está dotado de un rico patrimonio artístico, donde destaca su gran iglesia de origen románico, una torre y un claustro.
Entre encinas, carrascas y algunos robles el camino enlaza, justo antes de llegar a la localidad de Ameyugo, con la Ruta Jacobea de la Vía de Bayona. Esta fue utilizada durante siglos como vía principal para llegar a Santiago porque el Camino de la Costa se encontraba asediado por los asaltos de los bárbaros normandos y el Camino Francés estaba en plena dominación árabe.
Por la Vía de Bayona el GR llega a Ameyugo, donde reciben al visitante la Torre de los Guevara y la iglesia de Santa María.
Tras la visita, el camino continua en dirección a Pancorbo. El sendero toma la carretera y avanza por ella un kilómetro para desviarse a la izquierda por un camino que pasa por las traseras de una vía de servicio y se interna en el desfiladero de Pancorbo. Esta sombría y angosta garganta fue lugar de paso de celtas, romanos, visigodos y hasta de soldados napoleónicos, que utilizaron el cañón como lugar de refugio.
Hoy en día, las tropas y legiones han dado paso a buitres leonados, alimoches, águilas reales, halcones peregrinos y búhos reales, que buscan entre los cortados rocosos un lugar donde asentar sus nidos.
La fauna de este paraje se completa con mamíferos como la jineta, el turón, el jabalí, el corzo o el lobo y reptiles como la lagartija colilarga o la víbora hocicuda.
Además de albergar una variada y rica comunidad animal y vegetal, en las paredes verticales cercanas a Pancorbo se pueden practicar deportes como la escalada o el parapente.
El sendero atraviesa el desfiladero por una estrecha senda y alcanza la localidad de Pancorbo, donde finaliza la tercera y última etapa del GR 291 “Agua y Roca: Del Ebro a los Obarenes”.