Autor Tema: Cura de ampollas por fricción  (Leído 14461 veces)

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Cura de ampollas por fricción
« en: 11 de Octubre de 2011, 22:24:07 pm »
Una cura muy distinta a otros tratamientos locales utilizados ampliamente

Introducción
La peregrinación por el Camino de Santiago, como cualquier otra peregrinación si se realiza a pie, presenta una serie de inconvenientes, que no ensombrecen el viaje pero lo dificultan. Uno de estos inconvenientes es la aparición de ampollas por fricción en el pie. En los lugares de paso del Camino, la afluencia de peregrinos con estas lesiones puede ser abrumadora.
A modo de ejemplo se presenta este trabajo que recoge una metodología justificada y documentada de curación de ampollas por fricción en peregrinos del Camino de Santiago, que puede ser generalizada a otras situaciones de práctica de ejercicio que comparta los factores que se consideraron en este trabajo. Los resultados de la aplicación del tratamiento curativo fueron excelentes y permiten aventurar una aplicación más generalizada del mismo. A continuación se presentan los fundamentos teóricos de este trabajo.

Recuerdo anatómico de la piel
La piel es un órgano constituido por tres capas superpuestas desde el plano más superficial al más profundo: epidermis, dermis e hipodermis. La patología tratada en este trabajo obliga a centrarse en las capas más superficiales: epidermis y dermis.

Definición y etiología de las ampollas
Una ampolla consiste en una formación sacciforme, que se produce por una acumulación de exudado seroso en una cavidad superficial formada entre la dermis y la epidermis, o en el interior de la epidermis.
Constituye una respuesta de curación del organismo, pero que puede ser negativa por el contenido líquido de la ampolla. Se produce una disminución de la viabilidad celular paralela al aumento del líquido, una afectación de la inmunidad celular y humoral, y una disminución de fibroblastos y queratinocitos. Este líquido es un medio excelente de cultivo
bacteriano, y su mantenimiento implica un retraso de la cicatrización ya que disminuye la velocidad de regeneración.

La actividad deportiva puede llevar a la formación de ampollas por fricción, especialmente cuando se comienza el deporte, cuando se eleva el nivel de actividad, con el cambio de calzado o el calzado inapropiado, la presencia de costuras en los calcetines, humedad en la piel, con el aumento de la temperatura ambiental o con la confluencia de varios factores a la vez. No todas las zonas de la piel son susceptibles de aparición de ampollas, se precisa una
capa córnea gruesa y otra granulosa fuertemente sujeta a estructuras subyacentes. La aparición de la ampolla de fricción normalmente no conlleva más que incomodidad y una disminución del rendimiento.
Ocasionalmente pueden progresar a una infección local, celulitis y excepcionalmente sepsis.

Objetivos y consideraciones previas
El sistema de tratamiento de las ampollas de fricción de este trabajo presenta una serie de diferencias con otros métodos estudiados; por ello se exponen los objetivos y factores influyentes en el proceso de formación de ampollas en el ámbito descrito.

Objetivos principales:
• Prevenir infecciones y complicaciones (como hematomas, hemorragias...).
• Favorecer la epitelización y cicatrización más rápida posible.
• Mantener un nivel de comodidad alto, que asegure un rendimiento del lesionado (una cura muy dolorosa incapacitaría durante unas horas o pocos días para una actividad dura como una marcha prolongada).

Factores fisiopatológicos a considerar:
• El mantenimiento del exudado seroso afecta negativamente la cicatrización y epitalización.
• El exudado seroso constituye un medio de cultivo bacteriano excelente.
• No se han encontrado evidencias científicas que hablen de la función de la piel de la ampolla, ni de la necesidad de mantenimiento o desbridamiento de la misma.

Factores ambientales influyentes:
• Marchas a pie de largas horas, continuadas durante varios días, con poca o ninguna posibilidad de reposo absoluto.
• Alternancia de suelos duros y blandos, en la misma etapa.
• Temperaturas elevadas.
• Humedad elevada y posibilidad de marcha con el pie mojado, si el calzado no es apropiado.
• Poca difusión de medidas de prevención adecuadas.
• Relegación del reposo del pie a las últimas horas del día.
Además se tendrán en cuenta criterios como la utilización de materiales económicos y de fácil obtención, ya que este tipo de cura hay que repetirlo diariamente y puede ser realizado por los propios peregrinos.

Características diferenciales del método que se expone:
• Desbridamiento precoz de la piel de la ampolla, ya que no existe evidencia de necesidad de conservarla, y puede mantener un nivel de actividad en condiciones desfavorables (calor, humedad propia del pie durante el ejercicio, humedad externa) que propicie la formación de una especie de «cámara de cultivo» (ya que se genera una cavidad virtual, caliente, húmeda y con restos de exudado).
• Utilización de una cura húmeda, ya que favorece una mayor absorción de exudado, estimula la reparación más rápida de los tejidos (al potenciar la granulación y epitelización) y evita la generación de costras. Tampoco daña los tejidos al retirarla.
• Administración de nitrofurazona en pomada con polietilglicoles, ya que es un compuesto antimicrobiano que favorece las reacciones metabólicas de regeneración. Esta pomada se utilizará para el tratamiento de la lesión, después de su desbridamiento. Se deshecha el uso de la povidona iodada, por la necesidad de realizar una cura húmeda y porque su aplicación resulta dolorosa. También se escoge la nitrofurazona, de entre todas las alternativas de sustancias para cura húmeda, por su coste económico bajo y su facilidad de obtención (disponible en farmacias).
• Para la oclusión y fijación de la cura se utilizarán gasas y vendas de gasa y elásticas no adhesivas, para cumplir los objetivos de comodidad y prevención de aparición de nuevas lesiones. Aunque resulta muy adecuado el uso de tul graso, se desestimó por no cumplir los criterios de gasto reducido, ya que comparativamente es mucho más caro que una
gasa estéril.


Método

Selección de sujetos
La selección de los sujetos se efectuó «ad hoc» ya que se trata de un trabajo sobre cuatro casos: tres hombres
y una mujer. Las edades oscilaban desde los 25 a los 28 años. Sólo uno de ellos estrenaba calzado, pero había entrenado con el mismo con anterioridad. El resto de las condiciones externas eran iguales (misma temperatura, humedad, kilómetros, horas de ejercicio…). Este grupo desarrolló un total de 16 lesiones (cuatro por sujeto) que fueron curadas durante siete días (112 curas). Cada cura era documentada con fotografía para registrar la evolución objetiva de la misma.


FIGURA 1. DESBRIDAMIENTO DE LA LESIÓN.

Método
1. Se procede al lavado minucioso del pie, para retirar los restos de sudor y suciedad normales después de una larga marcha.
2. Se desinfecta la piel de la zona lesionada con povidona iodada, dejando un margen de unos 10 mm alrededor de la misma.
3. Se procede a desbridar la piel de la ampolla, con pinzas y tijera. En un primer momento se realiza un pequeño corte en la zona central para el drenaje de exudado. Posteriormente con la hoja de bisturí se realiza el desbridamiento de toda la piel que forma la ampolla (fig. 1).
4. Una vez expuesta la zona lesionada, se irriga con suero fisiológico para eliminar los restos de exudado que pudieran quedar. En ocasiones se completó con un arrastre con una torunda de gasa, en caso de considerar que la irrigación
no fue suficiente.
5. Con la lesión expuesta e irrigada, se deja secar y se aplica abundante pomada de nitrofurazona, variando la cantidad
utilizada en función de la profundidad de la lesión (con una afectación más profunda se presupone mayor posibilidad de exudado) y de la extensión (se cubre la totalidad de la lesión) (fig. 2).


FIGURA 2. MÉTODO DE CURA DE LA AMPOLLA.

6. Se coloca un apósito de gasa, cuyo espesor varía en función de la cantidad de pomada utilizada (de una a tres gasas, o torundas de gasa si la lesión es de poca extensión) (fig. 2), que se fija suavemente con un trozo pequeño de esparadrapo, para proceder al vendado de la zona. Como ya se ha mencionado, se optó por un vendaje para favorecer la comodidad del lesionado y el mantenimiento de la cura a pesar de las fricciones y movimientos propios de una marcha
de horas. También permite quitarse con comodidad el calzado y los calcetines en periodos de reposo intermedios, sin correr el riesgo de que la cura se cayera o desprendiera por el sudor del ejercicio. Para elegir el tipo de venda, se consideraron los cambios normales de un pie sometido a un esfuerzo prolongado. En los dedos o tobillo se procedía a fijar con vendas de gasa. En cambio, cuando estaban implicadas zonas que se edematizan con mayor facilidad, se utilizaba un vendaje suave con venda elástica no adhesiva. En ninguna ocasión se fijaba el vendaje a la piel del lesionado (fig. 3).
7. Los días posteriores a la retirada de la piel de la ampolla, después del lavado minucioso del pie, se procedía a partir de los pasos 4 al 6.


FIGURA 3. FIJACIONES CON VENDA.

Materiales para una cura
A continuación se enumeran los materiales utilizados en cada una de las curas ya que, como se ha explicado anteriormente, se consideraron criterios de eficiencia (obtener el mejor rendimiento con el menor coste posible).
• Cuatro gasas estériles.
• Guantes de látex.
• Povidona iodada.
• Suero fisiológico para irrigación.
• Nitrofurazona en pomada.
• Pinzas de disección, no dentadas.
• Tijeras.
• Una hoja de bisturí.
• Esparadrapo hipoalergénico.
• Venda de gasa o elástica (su elección dependerá de la zona donde se encuentre la lesión).

Resultados

Atendiendo a los objetivos, se consiguieron los resultados siguientes:
• No aparecieron síntomas de infección local, ni sistémica. Tampoco reacciones locales de hipersensibilidad a los componentes utilizados para el tratamiento.
• Respecto al objetivo consistente en favorecer la epitelización, se observaron excelentes resultados a los seis días del tratamiento, no necesitando cuidados a partir de dicho día. Asimismo, no aparecieron ampollas en las zonas lesionadas al iniciarse la epitelización (figs. 4 y 5).


FIGURA 4. EVOLUCIÓN DE LA AMPOLLA.


FIGURA 5. EVOLUCIÓN DE LA AMPOLLA.

• Atendiendo a la comodidad, la cura con nitrofurazona era prácticamente indolora comparada con una cura convencional seca con povidona iodada. De este modo, al día siguiente el peregrino podía caminar con leves molestias al inicio de la marcha. Estas molestias desaparecían en pocos minutos con la actividad. Con la tercera cura local las molestias iniciales
ya no se presentaban.
• También se considera un resultado excelente poder retirar los apósitos al final de la jornada sin dolor, ya que la cura húmeda permite que el apósito no se pegue a la zona lesionada.
• Las fijaciones con vendajes pudieron mantener adecuadamente el apósito, sin sufrir alteraciones con la marcha prolongada durante horas, en condiciones de calor y humedad adversas. Ninguna tuvo que ser rehecha durante la marcha. Tampoco se observaron lesiones ocasionadas por reacciones de hipersensibilidad a esparadrapo, ni por fricción por vendajes poco confortables.
• El material utilizado, al ser económico, de tamaño reducido y fácil obtención, permite que sea incluido en la mochila del peregrino, pudiendo ser repuesto en una farmacia convencional, con un coste bajo.


Discusión

Este tipo de cura, distinta respecto a otros sistemas de tratamiento local difundidos, no presenta grandes diferencias con el tiempo de epitelización de la lesión, ya que los trabajos estudiados reflejan evoluciones similares (6-7 días).
Acerca de la retirada precoz de la piel de la ampolla, no han aparecido datos que contraindiquen esta práctica. No se contempla el mantenimiento de dicha piel en otros sistemas de tratamiento, pero sí supone una variación sustancial su retirada el primer día.
Ciertamente resulta más doloroso para el paciente la exposición precoz de la lesión, pero las condiciones particulares del ambiente de actividad en el que se producen (marchas prolongadas durante días sin periodos de reposo prolongados) favorecen que una ampolla íntegra o casi íntegra (aunque tenga una leve punción) no sólo pueda volver a llenarse con exudado seroso, sino que aumente su tamaño por las fuerzas de fricción y presión a las que se ven sometidas. Otros estudios publicados no reflejan si el mantenimiento de la piel los primeros días del tratamiento resultaba indoloro, pero la experiencia profesional en el manejo de estas lesiones hace prever que no se trata de un proceso indoloro. Con el desbridamiento precoz se manejaron lesiones de menor tamaño y, por supuesto, se hace totalmente imposible la acumulación de exudado.
Comparando este sistema con otros estudiados, es mucho más sencillo y requiere menos material.

Conclusiones

El sistema de tratamiento local de ampollas por fricción propuesto en este trabajo, a pesar de las diferencias planteadas anteriormente (retirada precoz de la piel de la ampolla, cura húmeda, vendaje fijador) no resulta inferior en efectividad a otros más complejos y con curas mucho más elaboradas. Esto se hace patente por una epitelización objetiva rápida
y una ausencia de efectos adversos. En cambio, sí se puede afirmar que es más eficiente, debido al menor gasto que plantea, a una menor complejidad de medios y a una aplicación más rápida. Esta eficiencia se cifra también en la erradicación de todo riesgo de recidiva inmediata de la ampolla por llenado de la cámara formada.
Los sistemas de fijación resultan cómodos para el peregrino y aseguran el mantenimiento de la cura realizada durante 24 horas, independientemente del nivel de actividad. Esto no sólo disminuye los gastos (beneficio secundario) sino que es esencial para que el caminante pueda realizar su viaje con comodidad y sin mayores preocupaciones que disfrutar
del camino.



Desconectado Pisapraos

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Re:Cura de ampollas por fricción
« Respuesta #1 en: 13 de Octubre de 2011, 13:23:21 pm »
Muy instructivo y buenas fotos de detalle  ;D. La verdad es que junto con los posts de material que has puesto (polartec, crampones, etc..) se puede hacer una guía de material y técnicas de montaña muy completa, pero me voy a permitir darte un consejo (no te lo tomes a mal). Cuando uno ha copiado, adaptado o traducido el contendio de un post de otra web, es de justicia poner el enlace al post original.





« Última modificación: 13 de Octubre de 2011, 13:37:08 pm por Pisapraos »

Desconectado Valnera

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Re:Cura de ampollas por fricción
« Respuesta #2 en: 14 de Octubre de 2011, 08:51:13 am »
Si estás realmente interesado, este post ha sido hecho a partir de un pdf que recibí por correo y que fué escaneado de la revista Rol.