Autor Tema: Guía sobre crampones  (Leído 11402 veces)

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Guía sobre crampones
« en: 29 de Enero de 2010, 20:08:07 pm »
Antes de escoger un crampón, lo mejor es informarse concienzudamente si no queremos hacer una mala elección. Para facilitar un poco dicha tarea, me pongo a ello mostrando aquí toda la información que conozco sobre esta herramienta.

Como el diseño del crampón varía mucho según la inclinación del terreno para el que está orientado su uso (por no hablar de los cambios que introducen las diferentes marcas), encuentro prioritario centrarme primero en las diferentes partes y elementos de un crampón, antes que en los diferentes modelos de estos según las disciplinas de montaña. Así pues, debemos prestar atención a lo siguiente:

1. Las puntas del crampón:

Se parte de una premisa muy simple. A mayor numero de puntas, mayor agarre y estabilidad en hielo y nieve. Generalmente los crampones de 10 puntas estarán indicados para una travesía o Trekking no muy exigente, los de 12 puntas estarán indicados para alpinismo en diferentes grados, y los de 11-12 y 8-9 puntas estarán indicados para escalada en hielo y Dry Tooling.

Aunque sea distinto a otros modelos de esta misma marca u otras marcas diferentes, tomando como referencia mis crampones, unos Grivel G12, podemos hacernos una idea de que labor desempeña cada punta:


Las puntas son todas más o menos perpendiculares a la suela de la bota, a excepción de las dos primeras que están orientadas hacia delante (nº 1). Estas son unas puntas realmente indispensables que nos permitirán encaramarnos de frente a la pendiente. Según el crampón, pueden ser una pareja de puntas, o una sola. Tendrán mayor relevancia cuantos más grados tenga la pendiente puesto que si esta es muy empinada, nos será imposible ascender o descender mediante la técnica de pies planos o mediante la técnica francesa (por no hablar del esfuerzo que invertiríamos en tallar escalones).

Estas dos puntas no son totalmente paralelas a la suela por una serie de motivos. El metal se fatigaría en exceso y podría doblarse o partirse, y que siendo ligeramente curvadas hacia abajo al descargar peso en el eje vertical te clavan hacia delante proporcionándote más agarre.

La curvatura que poseen también tiene su explicación. Si están muy curvadas hacia abajo, serán más útiles en pequeñas pendientes, pero si esta curvatura se mantiene para ascensiones técnicas será muy difícil clavarlas y podremos doblarlas o partirlas con las constantes patadas. Para este segundo caso, un alpinismo más técnico, con una sencilla curvatura bastaría.

Su longitud varía en función de la penetración que busquemos. Una mayor longitud será beneficioso para nieves o hielo blando, ya que nos permitirá traspasar una capa externa que cubra una segunda más dura garantizando mayor estabilidad, sin embargo, resultará en un mayor esfuerzo clavarlas correctamente hasta el final. Unas puntas más cortas serán más fáciles de clavar, y te mantendrán más pegado a la pared, pero estas están más orientadas a la escalada en hielo o terreno mixto y tener un perfil vertical o en T.

Podemos encontrarnos tres tipos de puntas frontales:



  • Puntas planas: Al tener una superficie más ancha y por ende mayor área de contacto, hará que se comporten mejor en nieve blanda proporcionando mayor agarre en esta. Sin embargo, en los tramos en los que haya hielo duro, será más difícil clavarlas, y pueden ser más propensas a salirse. Su uso esta orientado a la progresión por todo tipo de pendientes ya que son muy polivalentes.


  • Puntas en sierra o verticales: Las puntas en sierra son lo opuesto a las planas. No tienen una superficie ancha que proporcione mayor contacto y soporte en nieve blanda, y puesto que hace que todo el crampón se clave más o menos perpendicular a la nieve como una especie de rectángulo, pueden colaborar a la hora de formar zuecos.

    Por ello no son recomendables para caminar puesto que la utilidad de este diseño es otra bien distinta, su excelente penetración en hielo y la posibilidad de introducirlas en las fisuras de la roca. Además, al ser las puntas dentadas, una vez clavadas tenemos mayor garantía de que estas no se salgan aumentando así nuestra seguridad. Su uso está prácticamente reservado a la escalada en hielo y Dry Tooling, y llevan este tipo de puntas los crampones que sean monopunta y/o tengan espuelas.


  • Puntas en T: No siempre fáciles de distinguir de sus compañeras verticales, son la fusión que resulta de las dos puntas anteriores. Este hibrido comienza siendo una punta en sierra muy fina y conforme va acercándose al esqueleto del crampón se va ensanchando adoptando la forma plana. Tiene el inconveniente de que al mezclar ambas características, no se comportara al 100% en ninguno de los dos casos. Su uso estaría indicado a fuertes pendientes con tramos helados pero para una verticalidad total sería más funcional y más seguro unas verticales.


    Las puntas posteriores a estas (nº 2), en función de a que uso este orientado el crampón, estarán más o menos proyectadas hacia delante. Estas puntas son las responsables de mantener la estabilidad en la pendiente, complementando a las puntas frontales (nº 1) liberando cierta carga de estas y proporcionando mayor agarre.

    Las puntas (nº 3) están destinadas al agarre lateral y para proporcionar mayor estabilidad. Llenan un necesario hueco entre las puntas (nº 1), (nº 2) y (nº 4).

    Las siguientes tres puntas (nº 4) (nº 5) y (nº 6), constituyen nuestro seguro en caso de bajada cuando apoyemos completamente la planta del pie en la nieve, ya que impiden que nos deslicemos hacia abajo. A destacar las puntas (nº 4) y (nº 6) que son las únicas paralelas a la pendiente, cuyo fin es aumentar la resistencia. Estas puntas traseras, deben clavarse bien puesto que al bajar usaremos más el talón que la punta de la bota, de no ser así tendríamos que tener especial cuidado con las puntas frontales ya que pueden hacer que nos volteáramos hacia delante.

2. Tipos de materiales:

Aunque puede haber otras aleaciones, los principales materiales utilizados son los siguientes:

  • Acero forjado: Es el material más usado por excelencia por ser el más duro y resistente, ya que en caso de forzarlo tendera a doblarse antes que partirse. Para aumentar su resistencia, se le añade cromo, aunque también puede tener molibdeno y/o níquel. En su contra tiene que es el más pesado y además al no incluir el metal ningún tratamiento antioxidante debido a que haría perder parte de la resistencia (el acero inoxidable es más frágil y más complicado de trabajar), se oxidan. Para evitarlo en la medida de lo posible, suelen llevar un tratamiento de pintura con algún tipo de resina epoxi, y aunque este oxido surja en una capa externa sin consecuencias, si no se mantienen correctamente y se descuidan puede terminar por corroer la estructura dañando su rigidez a la larga, por ello exigen más cuidados que otros materiales.
  • Aluminio - Zycral - Duraluminio: Utilizado para los crampones más livianos, proporciona una rigidez fabulosa sin renunciar a la ligereza y no se oxida. Sin embargo, puesto que es un material poco dúctil, en caso de forzarlos serán más propensos a la rotura antes que doblarse. Por ello, quedan relegados a un plano no muy técnico ya que no están pensados para soportar terrenos muy exigentes. Un ejemplo de este material, lo puede aportar Camp con sus XLC 390 que son de los más ligeros que existen con 390gr por par

3. Tipos de construcción, barras y nivel de rigidez:
  • Construcción clásica: El crampón está construido en dos bloques o módulos unidos mediante una articulación en los modelos más viejos, o una barra ajustable en los modernos. Independientemente de si esta barra es rígida o no, siempre permitirá un mínimo de flexión que hará que sea menos propenso a la fatiga del metal al caminar por terrenos rocosos y planos. Con esta forma respecto a los de caja, se evita la formación de zuecos de nieve.

    Podemos distinguir varios tipos de barras:

    Según su dureza:
    • Flexibles: Hechas de plástico y prácticamente creadas para caminar cómodamente en llano, excluida queda la práctica de deportes técnicos con este tipo de barras.
    • Rígidas: Hechas de acero o aluminio, aptas para toda clase de actividades más exigentes como alpinismo y escalada.

    Según su forma:
    • Rectas: Esta barra apenas tiene curvatura y posee una forma recta, ideal para botas plásticas.
    • Asimétricas o anatómicas: Esta barra da al crampón una curvatura asimétrica que se adapta a la suela de la bota mas anatómica.

    Según su ajuste:
    • Una sola perforación: Ajusta mediante una sola fila de puntos.
    • Doble perforación: Permite un ajuste más preciso mediante dos filas de puntos.
    • Medios mecánicos: Es necesario ajustar la longitud del crampón mediante tornillos utilizando destornilladores o llaves Allen.
    • Otros: Aunque este sistema está prácticamente obsoleto, el ajuste se realiza mediante barras dentadas.

    A veces las barras pueden incluir un sistema de protección para que la nieve no bloquee los orificios de ajuste como por ejemplo el acordeón de Grivel, o bien estar integrados de alguna forma en el crampón de manera que no toquen la nieve.
  • Construcción en caja: El crampón es un bloque macizo totalmente rígido. Aunque últimamente esta forma se está abandonando para que usurpe su lugar una fusión de la construcción clásica y la de caja, de forma que sean dos piezas y no una sola la que compongan el crampón para mantener la rigidez y permitir un excelente ajuste. Con su diseño más o menos rectangular, son más propensos a formar zuecos de nieve. Más aún, si dado que están orientados casi exclusivamente a la escalada en hielo, se prescinde del uso de los antibotas.


    • Técnicos: Surgidos en las competiciones de escalada en hielo, corresponden a los crampones de ultima generación que van integrados en la bota o prototipos experimentales.


4. Tipos de fijaciones:

  • Correas (C1): Las correas fueron el primer sistema de fijación del crampón. Con el tiempo han ido evolucionando notablemente y actualmente las correas se unen a unas piezas de plástico que sujetan la bota en el talón y en la punta. Una vez apretadas las correas queda definitivamente colocado el crampón. Tienen la ventaja de que pueden adaptarse a cualquier tipo de bota, si bien son un poco engorrosas de colocar, y no existe una unión tan firme como en otras fijaciones obligándonos a reajustarla cada poco tiempo. Además pueden apretar un poco la bota haciendo que resulten poco cómodos. Esta fijación está orientada a pequeños trekkings y ascensiones poco técnicas.

  • Semiautomático (C2): Constan de una talonera que muerde la pestaña de la bota, y una punta constituida por una pieza plástica similar a la del crampón de correas. Son los más polivalentes con unas excelentes prestaciones. Se pueden utilizar tanto con botas rígidas como semirrígidas.

  • Automático (C3): A diferencia de los semiautomáticos, en vez de tener una pieza plástica en la punta, lo que hay es una barra metálica. Puede haber ciertas variaciones dependiendo del fabricante. Por ejemplo, Simond utiliza una barra unida a una pieza plástica, y de ahí se une con la correa de ajuste. Petzl en algunos de sus modelos utiliza exclusivamente la barra. Black diamond y Grivel tienden de la barra una pequeña pletina metálica unida a una anilla, y de ahí a la correa... Son las fijaciones más firmes y rápidas de colocar, y raro sería que se salieran. No obstante, debemos tener unas botas preparadas para este tipo de fijación, y debemos comprobar minuciosamente que ajusten debidamente ya que dependiendo del crampón y de la bota no siempre es así.

  • Otros (GSb): Aunque se podría considerar dentro de los automáticos (C3), Grivel tiene un convenio con Scarpa y ha inventado la fijación GSb (Grivel Scarpa binding). Consiste en un gancho que se introduce directamente en una ranura que tiene la suela de la bota, haciendo que la unión sea todavía mas firme, y que también sea mucho más fácil y rápido de colocar. Por ahora apenas está extendido y hay muy pocas botas con esta ranura, pero probablemente este destinada a ser una fijación muy extendida con el paso del tiempo.

    Las ventajas respecto a los otros sistemas no son pocas, en este caso no influiría las dimensiones de la punta de la bota para que ajuste correctamente, no habría algo cubriendo la punta de la bota que pudiera engancharse con las rocas y provocar desajustes o salidas de crampón ni entorpecer el movimiento en escalada, y por último ocupa mucho menos espacio a la hora de guardarlos.


    Para saber que fijación es la más adecuada, debemos guiarnos por esta sencilla tabla:

    Categoría de botaCategoría de crampón
    B0Ninguno
    B1C1
    B2C1-C2
    B3C1-C2-C3
    Donde repito que en la columna de los crampones, C1 corresponde a la fijación de correas, C2 la semiautomática y C3 la automática. En el campo de las botas B0 corresponde a unas botas blandas en las que no se recomienda crampón alguno, B1 unas botas de trekking más robustas, B2 unas botas semirrígidas con pestaña trasera, y B3 unas botas rígidas de alta montaña con pestaña tanto en su talón como en su punta. Habría que matizar, que dado que las botas B3 son para un uso muy técnico, y que según que bota la pestaña delantera asoma mucho pudiendo dificultar el ajuste, no se recomienda que se utilicen crampones C1 con ellas.

    NUNCA se debe utilizar un crampón automático o semiautomático con una bota que no tenga las pestañas indicadas para ello en el talón y en su punta. Provocará la salida del crampón y un más que probable accidente que puede ser mortal. Es el primer mantra a repetir hasta la saciedad, jamás utilizar un crampón con una fijación no adecuada a nuestra bota.


    5. Tipos de antibota:

    La antibota en el crampón es como el cinturón de seguridad en el coche. Salvo que el crampón este claramente orientado a la escalada en hielo (en cuyo caso se puede prescindir de ella), en travesías y alpinismo NUNCA debemos hacernos con un crampón que no la lleve o utilizarlo sin antibotas por nuestra seguridad. Así evitaremos los zuecos de nieve que inutilizaran nuestro crampón. Por ello es el segundo mantra a repetir, jamás utilizar un crampón sin antibota. Normalmente vienen incluidas con los crampones al comprarlos, aunque en caso de buscar un repuesto no hay problema porque se venden también por separado. Así que no tenemos excusas.

    Las antibotas varían mucho de un fabricante a otro. Los materiales de su fabricación suelen ser látex o plástico, pudiendo ser de este modo muy flexibles o rígidas. Las que tienen una forma plana son las más comunes, pero también las hay que tienen ciertos relieves destinados a mejorar la evacuación de la nieve. A destacar el sistema de antibota patentado por Grivel, que tiene un pequeño ovalo que al apoyar el pie se comprime, y al levantarlo se expande, expulsando todavía mejor la nieve.

    La sujeción de esta al crampón depende de su diseño, por lo que también varía de un fabricante a otro. Se pueden sujetar al crampón mediante unos remaches, unas pestañas o con unas anillas. Deben de quedar firmemente unidas al crampón para que estas no se muevan al caminar.


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Re:Guía sobre crampones
« Respuesta #1 en: 29 de Enero de 2010, 20:08:45 pm »
6. Tipos de crampones:

Para ejemplificarlo mejor, me voy a servir de esta imagen ofrecida por Grivel, y los criterios que ellos utilizan para designar cada uso especifico:


A Para el esquí alpino

B C Para travesías y ascensiones fáciles

C D Para el alpinismo clásico y el técnico

D E Para las cascadas de hielo y corredores de nieve

F G Para el mixto moderno, Dry Tooling y competición


  • A) Esquí alpino: Construidos generalmente en aluminio para aligerar peso del equipo del esquiador. Son semirrígidos. De 10 puntas. De construcción clásica. Puntas frontales planas. La fijación mas extendida es la C3 y C2 para mayor ajuste con las botas plásticas. Antibota en algunos modelos.
  • B-C) Los crampones correspondientes a las travesías y ascensiones fáciles, varían entre 10 y 12 puntas. Sigue primando la ligereza por lo que es frecuente que nos encontremos con mayor proporción de crampones hechos de aluminio. Son semirrígidos. De construcción clásica. Puntas frontales planas y poco prominentes. La fijación más extendida C1-C2. Antibota en muchos modelos.
  • D-E) Los crampones correspondientes al alpinismo clásico y técnico, tienen 12 puntas. Fabricados en acero. Van de rígidos a semirrígidos. De construcción clásica. Sus puntas frontales se orientan más hacia delante y se alargan levemente, el tipo más común es punta plana aunque puede haberlas en T. La fijación más utilizada es C2, C3 y C1. Antibota en prácticamente todos los modelos.
  • F-G) Los crampones para las cascadas de hielo, corredores de nieve varían de 11-12 puntas. Fabricados en acero. Son rígidos. Construcción en caja, técnica o clásica. Las puntas frontales pueden ser de tipo T aunque lo más usual es que sean verticales, bipunta o monopunta (pudiendo ser intercambiables) y pueden tener espuela. La fijación de estos crampones es C3-C2. Se suele prescindir de la antibota.
  • H) Los crampones correspondientes al Dry Tooling y la competición de escalada en hielo. Varían de las 8-9 a las 11-12 puntas. Fabricados en acero o aleaciones. Construcción en caja o técnicos. Puntas frontales verticales, bipunta o monopunta (pudiendo ser intercambiables) y tienen espuela. La fijación de estos crampones es C3. Se prescinde de la antibota.
  • Otros) Existen otro tipo de crampones destinados a un uso más cotidiano como puede ser un simple paseo por la nieve, o para ciudades donde es frecuente que haya mucho hielo y nieve con frecuencia. Salvo en modelos que podrían denominarse como "medio crampón" (la parte correspondiente al talón) y que llevan de 4 a 6 puntas de acero o aluminio, la inmensa mayoría suele estar construida en materiales plásticos y tener otro tipo de sistema alternativo a las puntas. Por ejemplo, Petzl Spiky plus, Petzl Crab 6, Grivel Spider, Yaktrax Pro...


Una vez que ya estamos familiarizados con los diferentes tipos de crampones y sus características, ahora toca centrarse en los aspectos técnicos que tenemos que analizar previos a su adquisición que no son pocos.


¿Qué tipo de crampón escoger?

El crampón es una herramienta cuyo diseño está condicionado por la pendiente a transitar. Obviamente no siempre va a ser la misma, y tendremos que hacer una estimación. Es muy importante que prestemos atención a esto y no lo pasemos por alto porque no nos va a servir un crampón de un tipo concreto para hacer otra actividad diferente a la indicada por el fabricante. Si nos ponemos cabezones, como todo en esta vida podremos forzarlo, pero de hacerlo nos exponemos a un riesgo innecesario que en el peor de los casos fatigará prematuramente el metal o nos podrá dar lugar a un susto (y lo que estará garantizado es que no nos sentiremos cómodos con ellos, y nuestra pisada y agarre no será muy eficiente por exceso o por defecto).

Una vez tengamos claro qué tipo de crampón necesitamos, debemos tener en cuenta que el crampón está subordinado a las botas. Es fundamental haberlas comprado primero o que ya las tengamos en nuestro poder para comprobar físicamente como ajusta el crampón que tenemos en mente. Esto se debe hacer así puesto que si lo hacemos a la inversa, será la bota la que deba amoldarse al crampón, cosa que no siempre es posible. Para ello, aunque te puedan observar extrañados en la tienda, no es ninguna tontería ir con nuestra bota (o futura bota), y ponerle los crampones a ver qué tal ajustan para evitarnos sorpresas.

Como es lógico, los crampones destinados a una disciplina o medio concreto necesitan unas botas de misma disciplina o preparadas para esos medios. (Ver tabla anterior)

¿Significa esto que es necesario tener crampones y botas diferentes según el tipo de actividad?

Pues desgraciadamente en base a la teoría y la práctica, la balanza parece indicar que sí. Aunque con unas botas B2 y un crampón C2 tenemos para muchísima montaña invernal, si queremos hacer una travesía ligera con esas botas y esos crampones iban a resultar bastante incómodos, y si queremos hacer corredores y escalada en hielo nos íbamos a quedar cortos ya que sería más seguro y eficaz unas botas B3 con un crampón C3.

¿Qué fijación es la más idónea? ¿Varía el precio según la fijación?

Escoger unas fijaciones adecuadas sin duda es un elemento determinante. Las de correas además de ser las más baratas, son las más sencillas y sirven prácticamente para todas las botas con un uso prioritariamente indicado para actividades no muy técnicas. El precio y la complejidad de la fijación va aumentando en semiautomático, automático y GSb otorgándonos una unión más firme con la bota, sin embargo con estas fijaciones limitamos el uso de los crampones obligatoriamente a unas botas B2 y B3 (si bien con unas botas B3 no se recomiendan unos de correas). Debemos valorar que nos es más útil, la posibilidad de colocarlo en varias botas a un precio más económico pero con un ajuste menos preciso y más engorroso de colocar, o una fijación más firme y más cara pero más fáciles y rápidas de colocar.

Lo que sí está claro, es que no es ninguna tontería invertir un poco más de dinero en las fijaciones en vez de ser tacaño, después de todo, es por nuestra seguridad. Además, a mano desnuda no supondrán un problema colocarnos unos de correas, pero cuando llevemos unos guantes muy gruesos y queramos manipularlo en unas condiciones de mucho frio y con viento fuerte, no será lo mismo que ponernos unos automáticos (y seguro que quitarnos los guantes en esas condiciones no nos hará mucha ilusión).


¿Qué rango de precios hay de un tipo de crampón a otro?

Podemos empezar a tener crampones nuevos desde ~70€ para travesías no muy técnicas y de un uso no muy regular. Para un uso mas exigente, el precio sube hasta los ~100€ donde podremos encontrarnos fijación semiautomática. Sobre los ~130€ dispondremos de fijación automática, y de ~150€ hasta los ~200€ nos encontramos ya con el tope de gama correspondiente a los crampones destinados a la escalada en hielo. Por encima de los 200€ y hasta los ~300€, nos encontraremos las botas técnicas de competición que integran en la suela el crampón.

Como todo en esta vida, tenemos lo que pagamos. No es un deporte o forma de vida barata, y por ello (y más aún porque no soy rico precisamente) yo soy partidario de que si no se va a amortizar, no merece la pena hacer un desembolso fuerte. Debemos tener en cuenta si para las salidas que hacemos nos compensa mas tener un crampón propio o alquilarlo. También no se debe olvidar que existe un amplio mercado de crampones obsoletos que han sido sustituidos por modelos más recientes y están sin usar, reduciéndose su precio hasta el 50% o más en según que casos.


¿Algún otro consejo de utilidad si finalmente se ha decido que crampón comprar?

  • Prestar atención al diseño que tienen sus puntas. Después de todo, su diseño determinara como será nuestro agarre, un buen diseño será más eficiente.
  • Que sean preferiblemente cuanto más ligeros mejor. Por lo general unos crampones de acero oscilaran entre 400 y 600gr, reduciéndose a la mitad en el caso de estar fabricados en aluminio. Cuantos más ligeros sean (sin sacrificar su resistencia) sobrecargaremos menos nuestros músculos al caminar.
  • Que lleven antibota. Con esto salvo que nos encaramemos por una pared totalmente vertical o extraplomada, no hay mucha discusión. Es la garantía de que las puntas se clavaran como deben, y apenas añaden peso al crampón.
  • Que incluyan instrucciones. Aunque el crampón sea una herramienta bastante simple, llama la atención que apenas se incluyan instrucciones sobre ellos (salvo Petzl, las demás marcas que conozco, o son muy escuetas o directamente son inexistentes).
  • Que la marca tenga cuantos más accesorios mejor. De esta forma nos será más fácil encontrar repuestos si hemos perdido o se ha deteriorado determinada pieza, o simplemente para adaptar mejor el crampón a nuestra bota.
  • Verificar que cumplen las normas de la Comunidad Europea (CE) y/o de la Unión internacional de asociaciones de alpinismo (UIAA), que garantizarán que el crampón ha superado unos test de resistencia brindándonos de esta manera mayor seguridad. Por lo general, todo producto que este vendido en la Unión Europea cumplirá las normas CE, pero no siempre se cumplen las de la UIAA (aunque son bastante parecidas). Adicionalmente, ciertas marcas someten sus crampones a unos test propios que añaden más pruebas de resistencia a la fatiga del metal, siendo todavía mas severas.

En este caso, la normativa vigente es la EN 893:2000/UIAA-153. Aunque parece ser que la EN 893 será próximamente reemplazada por otra más exigente actualmente en borrador. Esta normativa solo es válida para crampones de 8 a 12 puntas, los que estén por debajo de ese número no la cumplen.


¿Alguna marca es mejor que otra?

No creo que haya una marca "mejor" o "peor" que otra. Simplemente tienen unos productos diferentes con unos requisitos distintos. Ahora, las que llevan más tiempo en el mercado son Grivel y Charlet Moser (anexionada a Petzl). A recomendar también Camp, Black Diamond, Salewa y DMM.



Una vez nos hemos hecho con nuestros afilados compañeros, hay que saber también como cuidarlos (y cuidarnos de ellos). Los crampones al ser un instrumento con varias puntas bastante afiladas, pueden dejarnos la mochila hecha una pena, así como también herirnos si no estamos muy atentos, nos tropezamos, o hacemos un uso inadecuado de los mismos.

Para ello, nada mejor que terminar esta guía sobre crampones con un repaso sobre como transportarlos, mantenerlos y ajustarlos.


1. Transporte de los crampones:

El crampón nunca debe ir colgando fuera de la mochila, no solo porque se pueda desprender perderse o nos desequilibre, si no porque en caso de no tener funda y topes de goma, puede destrozarnos la mochila y a un desprevenido compañero cuando nos giremos que seguro no lo recibirá con agrado.

Para ello, debemos llevarlos siempre en el interior de nuestra mochila, preferiblemente a mano, y siempre en una funda protectora si no queremos desgraciar el macuto y todo lo que haya cerca. Estas fundas deben de ser de un material bastante duro, preferiblemente en polyester o nylon de alta resistencia porque si no podremos agujerearlo. En caso de tener una rejilla para ventilación y facilitar así su secado, esta debe de ser especialmente resistente, puesto que será el elemento más débil de la funda.


No supone un problema encontrar este tipo de fundas puesto que muchas marcas las trabajan, aunque no todas son igual de duras ni económicas. Las hay desde 10€ hasta 30€.

Además de la funda o como reemplazo a esta (aunque mejor llevar las dos cosas), está el pulpo o tope para las puntas. Fabricados en caucho, látex o goma, tienen un precio muy barato, por debajo de 10€, e inutilizara el filo protegiéndonos de pinchazos no deseados. No he visto ningún pulpo que este pensado para 10 puntas o menos, todos están pensados para 12 puntas. No se debe caminar jamás con ellos puestos por simples razones, no tendríamos adherencia si lo hacemos por nieve o hielo, y si lo hacemos por una superficie dura agujerearíamos los topes y romperíamos el protector.

De nuevo, también hay varios topes o pulpos en el mercado y podemos encontrar dos tipos:

  • Forma ramificada:



  • Forma circular:





A destacar este último, Crampon's Crown de Grivel que ajusta como un guante. Con el pulpo de forma ramificada tuve problemas de ajuste en mis crampones G12.


2. Mantenimiento de los crampones:

Las puntas del crampón perderán su filo con el tiempo y el uso, especialmente si caminamos sobre roca. De modo que cuando estén algo romas tendremos que afilarlas, y desgraciadamente tendremos que hacerlo con una lija para metal a mano, y no con una esmeriladora eléctrica. De no hacerlo así, calentaremos con casi toda seguridad el metal y provocaremos el deterioro de su estructura. De las primeras cosas que te dicen en las instrucciones (si es que se incluyen) o en la web del fabricante es que no lo hagas con herramientas eléctricas. No se debe abusar del afilado de las puntas, ya que reduciremos su vida útil.

Por último, después de su uso nunca se deben guardar ni deben tener puestos los topes de goma si los crampones están húmedos. Durante la salida, habrá momentos en que no nos quede más remedio que llevarlos guardados y mojados, pero una vez en la tienda debemos sacarlos para que se sequen, y si podemos acelerarlo con algún trapo o lo que tengamos a mano mejor aun. De no hacerse así, si es fácil que aparezca el oxido en el acero, si encima los guardamos húmedos sin haberlos secado, semanas o meses más tarde en nuestra casa, cuando los saquemos de su funda salvo que sea de correas, tendremos un mazacote totalmente rígido que nos costará bastante remediar.

Para evitarlo, después de cada salida debemos secarlos con un trapo, quitarle los restos de suciedad o barro con un cepillo de dientes o similar, y añadirles un poco de aceite lubricante para limpiarlos y engrasar las partes mecánicas. Debe de ser un aceite neutro (el 3 en 1 de toda la vida por ejemplo), no debe grasa de litio porque además de inflamable (imagínate al raspar con una roca las puntas de este si salta una chispa), puede ser abrasivo con la pintura epoxi del acero. Después de empapar un poco el trapo en aceite y pasarlo por las puntas, las zonas clave donde aplicarlo serian en los ejes de la barra frontal en los automáticos, en los ejes de la talonera de los semi/automáticos y en la pletina de ajuste de la barra. Los crampones de correas son mucho más sencillos de mantener ya que al ser piezas plásticas no se van a oxidar. No estaría mal tampoco, revisar que los tornillos, remaches y anillas se mantienen en su sitio y que no tienen oxido.

Igualmente cada cierto tiempo, no estaría mal examinar detenidamente, incluso con lupa si hace falta, en busca de signos de deterioro o fisuras en el metal con el fin de garantizar su correcto estado.

3. Ajuste del crampón:

Los crampones siempre han de ajustarse previamente en casa antes de salir. Nunca viene mal practicar su colocación y ajuste previamente, ya que así lo haremos más rápido y con más soltura cuando la situación lo requiera en unas condiciones menos favorables.

En todas las fijaciones debe regularse tanto su longitud, que debe ser unos 5-10mm más corta que el talón de la bota (nunca más largo que esta), y que las puntas frontales no sobresalgan más de 20-25mm de la punta de la bota. De igual manera debe corresponder adecuadamente a la suela de la bota estando lo más paralelo y unido posible a esta sin dejar ningún hueco, y siguiendo fielmente su contorno. En caso de no ser así necesitaremos unas barras asimétricas.

Según el tipo de fijación, en los semi/automáticos debemos regular también la altura de la talonera y la barra frontal, de forma que una vez colocada en la pestaña trasera de la bota, aun sin cerrar las correas el crampón se mantenga firme y no se salga aun agitando la bota. Para un optimo ajuste, los crampones tienen dos o más agujeros tanto en los ejes de la talonera como en los ejes frontales (en el caso de los automáticos), para así alargar o acortar su distancia. La parte frontal de los semi/automáticos debe quedar firmemente unida a los laterales y punta de la bota. En el caso de los crampones de correas, con las piezas plásticas correctamente colocadas y de nuevo sin cerrar las correas, también debería mantenerse la bota más o menos en su sitio.

El crampón correctamente ajustado no debe oprimir demasiado la bota (y por ende nuestro pie) a la vez que se mantiene correctamente en su lugar.

Una vez ajustados en casa, cuando estemos fuera para colocarse los crampones lo mejor es hacerlo sentado o de rodillas y preferiblemente en una zona llana. Debemos colocarnos los crampones antes de que nos hagan falta, y cuando hayamos caminado con ellos un rato tendremos que hacer un segundo ajuste de las correas porque se aflojarán. Estas no deben tener los sobrantes colgando para evitar que se nos enganchen.


4. Otros apuntes sobre su uso y seguridad:

Cuando caminemos con ellos debemos separar un poco nuestros pies, puesto que alguna punta puede engancharse en la cara interna de la otra pierna y desgarrarnos el pantalón (o algo peor). No vienen nada mal unas polainas con refuerzos de cordura y/o kevlar.

También debemos tener especial cuidado con los tropiezos ya que suelen hacernos besar el suelo en la mayoría de los casos, y en muchas ocasiones clavarnos alguna punta que nos deje algún regalito en nuestras preciadas botas o pantalones. Hay que estar atento a donde pisamos, y prestar atención a no engancharse con el sobrante de las correas.

Si nuestra salida va a ser superior a dos días o alejada de la "civilización", no viene mal tener unas correas o un poco de coordino de repuesto en la mochila por si las nuestras se rompen y poder hacer así una reparación de emergencia.
« Última modificación: 29 de Enero de 2010, 21:09:18 pm por Valnera »