Autor Tema: Lugares fuera de sitio  (Leído 29 veces)

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Desconectado farodelcaballo

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Lugares fuera de sitio
« en: 09 de Enero de 2019, 12:44:15 pm »
Este post surge en otro foro, el de Mendiak, al que me acerqué buscando información sobre el trazado de la antigua Vuelta a Vizcaya, el GR 123, que comencé a andar por la época de otro sendero, el PR-PNPE 23, y que no volví a andar hasta el cabo de varias décadas. En ambos casos fue mi padre el que me llevó a ambos. Si bien en el caso del PNPE una oronda senderista alemana, sentada sobre la indicación a Horcados o a La Canalona nos hizo acabar en Peña Vieja, la calizada y el internarse más allá de la frontera me hizo olvidar al GR durante mucho tiempo...hasta hace poco, que he retomado el tema de las etapas de la antigua vuelta en la frontera con Cantabria y la Sierra de Ordunte, mientras la nueva apenas tiene alguna zona marcada. Mientras investigaba y charlaba sobre toponimia en el foro de Mendiak, salió el tema de la "cantabricidad" de Agüera, en el límite entre Guriezo y Trucíos. Y puse lo siguiente:

Si por ejemplo en Wikiloc tiramos de las series de IGN a poco zoom, nos aparecerá la serie 1:50000 que parece que parte Agüera por la mitad...


...pero si tiramos de zoom empezamos a ver la 1:25000 donde se aprecia ya algo más cercano al deslinde nuevo y definitivo (normalmente IGN actualiza el mapa Raster cada 6 meses, y no sé si el actual incluye ya el deslinde nuevo, aunque parece que el Catastro refleja el actual pero Google Earth no).


Si tiramos de los mapas históricos de la web de mapas.cantabria.es apreciamos que antiguamente el deslinde tiraba por la misma mitad del casco urbano de Agüera...y la actual divisoria se aprecia aún más abajo.


¿De donde viene esto? Pues de que en el siglo XVI empieza la movida entre Vizcaya y Cantabria por unos terrenos de monte y por el pueblo de Agüera. Se hace un primer deslinde en el siglo XVIII favorable a Cantabria, pero en el XIX otro da la razón a Vizcaya, y es el que se sigue, hasta que en 2005 la Audiencia Nacional hace ver que el del XIX se hace sin atender a Sámano y se vuelve al del XVIII, ratificado en sentencia del Tribunal Supremo en 2008. Y tras informe del IGN de dónde debería ir el amojonamiento según el deslinde de 1739, se procedió a la colocación de mojones en octubre de 2013, con mucha expectación...e impugnación por la administración vasca, que denunció y la Audiencia Nacional ratificó que está bien hecho y dijo que a ver si se dejaba ya el tema. Todo esto con actuaciones mediáticas de Revilla, que hasta ordena a la Guardia Civil la custodia del cartel de Cantabria que apareció tirado tras colocarlo. Más info en:
https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/cantabria-gana-guerra-20180723204812-ntvo.html
https://www.muchocastro.com/noticias/sucesos/item/65386-la-guardia-civil-custodiara-en-agueera-el-cartel-de-cantabria
https://www.abc.es/hemeroteca/historico-01-05-2005/abc/Nacional/los-cantabros-ganan-a-los-vizcainos-en-el-xxi-un-pleito-del-siglo-xvi_202208090584.htmls
https://www.deia.eus/2016/06/24/bizkaia/el-hallazgo-de-dos-viejos-mojones-permitira-recurrir-los-lindes-con-cantabria-de-nuevo

Todo esto viene del tema de las lindes y fronteras, algo que parece sacrosanto, centenario si no milenario, pero que resultan ser algo vivo y sujeto a debate a lo largo de la historia. Ahí tenemos por ejemplo al Valle de Villaverde, enclave cántabro en Vizcaya, pero por ejemplo también a Orduña, un enclave vizcaíno en Álava. En otras ocasiones las fronteras son naturales más que administrativas, y ahí tenemos los pueblos de San Zadornil, enclavados en territorio alavés y sin más acceso que por carreteras de dicha comunidad, separado por la Sierra de Arcena del cercano Valle de Tobalina. Aunque lo mismo podemos considerar el Parque de Valderejo como un enclave alavés en Burgos, sin conexión por carretera a menos que pasemos por territorio burgalés, si exceptuaamos la carreterucha de Mioma.


Las fronteras naturales como ríos o montes, muchas veces no marcan los límites administrativos, y podemos encontrarnos con singularidades como las de Valderredible, donde en puntos no es el río quien dicta la frontera, ni siquiera el Páramo de La Lora de la Pata del Cid (toma nombre), y la carretera de Polientes, principal conexión del valle, es en un tramo, palentina, y así deja a Báscones, Olleros, Cuillas y Berzosilla con identidad castellana pero con única salida, afinidad y servicios cántabros (y un monte que penetra en la ribera izquierda hacia Quintanasolmo y Otero). Lastrilla y Cezura, en la cuenca del Mardancho, hacia Aguilar de Campoo, ya no están sólo aislados por tema orográfico, sino que son enclaves aislados totalmente de Palencia en Cantabria.


Siempre me ha gustado el tema de los mojones, de los menhires, los yelsos, los ilsos, los...que nos dejan claro que siempre ha habido, desde que ibamos en taparrabos y con palos, problemas de jurisdicción. Algunos han dado lugar a tradiciones preciosas, como la de La Mojonera, donde cada cierto tiempo se comprueba (en parejas de alguien mayor que enseña y alguien joven que aprende, qué cosa más bonita) la ubicación de los mojones resultantes de un pleito por jurisdiccion de pastos entre Los Redondos y Brañosera, que se resolvió con maestría dejando una braña con jurisdicción en un pueblo, que tenía derecho de dormir ganados y personas en la noche, pero durante el día acceso conjunto, y en la otra braña viceversa.
http://www.branosera.com/la-mojonera-2018-una-tradicion-ancestral-de-branosera-y-el-valle-de-los-redondos/
https://www.canva.com/design/DADELKseIHc/view?utm_content=DADELKseIHc&utm_campaign=designshare&utm_medium=embeds&utm_source=link
https://www.canva.com/design/DAC5ZVsifPk/view?utm_content=DAC5ZVsifPk&utm_campaign=designshare&utm_medium=embeds&utm_source=link

Ahora mismo ando con la lectura de "Lugares fuera de sitio", de Sergio del Molino, que habla de esas "anormalidades" en los territorios, vividas muchas veces con total normalidad por sus habitantes (con sus matices, hace poco vi un programa en la EITB sobre Quinto Real y los problemas administrativos y demás), y sólo sacadas a relucir por políticos o defensores de la línea recta y las continuidades, muchas veces aberrantes sobre el terreno. Es un escritor que me gusta, y del que ya leí "La España Vacía", que creo que le resultará también ameno a cualquiera que ande por la Laponia Ibérica, toda esa zona alejada de ciudades, con pueblos abandonados o cuatro vecinos apurando la jubilación...un libro que se puede incluir en el post de "Frases, libros, películas y webs para amantes del monte y pastores frustrados", una recopilación que hice sobre libros o películas para amantes del monte.
http://www.rutasytracks.com/foros/index.php?topic=6153.0

El primer lugar fuera de sitio que recuerdo, fue al ir pasando de Soba hacia territorio Miera, y empecé a patear Calseca y Valdició, dos barrios con evidente identidad pasiega, de Riomiera para más definición, pero que pertenecen administrativamente por un lado a Ruesga, y por otro a Soba. Para llegar de Calseca a Ruesga ahora tenemos la famosa carretera de Los Machucos, que desde la Vuelta Ciclista se ha popularizado, pero ya en su momento fue famosa o infame, debido a varios destrozos en el monumento a la vaca pasiega ( https://www.eldiariomontanes.es/20101001/local/castro-oriental/destrozan-monumento-vaca-pasiega-201010011217.html ) y del que hubo acusaciones cruzadas para todos los gustos. En medio del asunto, como en el de Agüera, Revilla. Como decía, ahora hay una carretera, o carreterucha, de montaña, que cruza a Bustablado, y de allí tenemos Arredondo y Ruesga a un paso. Pero antes una gestión de Calseca requería bajar a Liérganes, pasar a La Cavada y subir y bajar el Puerto de Alisas hasta llegar a Arredondo. Eso no amilanaba a los habitantes de Calseca que, como relata el imprescindible blog de http://calsecaterritoriopasiego.blogspot.com , decidieron no integrarse en San Roque de Riomiera, porque "yo hasta ahora he dormido en buena cama y no cambio". Idéntica singularidad de lugar fuera de sitio tiene Valdició, enclave sobano en Riomiera. Para llegar a Soba hay que tirar a Arredondo, adonde ya hemos visto que no es fácil llegar, pero antes mucho menos, y de allí bien tirar a Ramales y subir a Veguilla, donde encontramos el ayuntamiento sobano, o subir por los Collados del Asón a La Gándara para bajar a Veguilla. O si cuadra que el Puerto de Lunada está abierto (recuerdo un año que estuvo cerrado 8 meses entre la nieve primero y obras de reparación después), pasar a la provincia de Burgos y entrar en Las Machorras, desde donde subimos el Puerto de La Sía y bajamos a La Gándara y de allí a Veguilla. O eso o el antiguo modo de comunicación, que es subir hasta Hazas Bravas por una empinada ladera, y bajar atravesando toda la cabecera del Asón hasta los collados homónimos, algo que antes requería tiempo, maña y seguramente un burro. Cosas de aprovechamientos de montes de época medieval, estos dos enclaves llegan a nuestros días con evidente querencia e identidad pasiega, pero pertenecientes a lugares que en la realidad, separados unos pocos kilómetros en el mapa, forman parte de valles distintos a los que se llega con un buen rato de coche.


Y siguiendo con lugares que parecen fuera de sitio, que nos descolocan, y siguiendo con el tema pasiego, ahí va una breve (y burda) historia de los pasiegos, y un no tan breve ladrillo sobre la pasieguería. Dice la leyenda que a Sancho García se lo iba a cepillar su madre, o su esposa, vamos, una mujer, para ponerle los cuernos, y que alguien de su guardia personal lo alerta y salva la vida. A esta guardia personal, los Monteros de Espinosa, se les dice, oye, mira, de Espinosa para arriba todo son "montañas bravías", llenas de alimañas y bosques que poco me interesan, así que si alguno quiere cortar árboles, abrir prado y dedicarse a las vacas, pues para vosotros. Para vosotros, pero pagando impuestos al Monasterio de Oña (del que se dependerá hasta que se dejen implantar parroquias pasiegas, lo que da lugar a problemas como el almacenamiento de cadáveres durante el invierno, hasta que el deshielo permita cruzar a Oña, solicitar permiso, y enterrar el poco agradable resto). Tras esta explicación de cómo surgen los pasiegos, dejando mitos hebreos o explicaciones legendarias (si la historia del guardia no lo es ya), entramos en lo interesante: el avance del método pasiego de limpieza de bosques, creación de seles y bustas y asentamiento de un modelo de ganadería intensiva que ha llegado (casi) a nuestros días. Para mí, personalmente, es la primera sorpresa, el darme cuenta de que el paisaje pasiego, por muy natural que se venda, es fruto de una labor de tala, quema, roturación...que ha hecho este paisaje tan "natural", cuando es humano. Una deforestación que alcanza cotas demoladoras en la época de fabricación de barcos y cañones en la fábrica de La Cavada, terminando con la casi totalidad de bosques del nacimiento del Miera y que obliga a emprender una ruinosa obra faraónica, una suerte de AVE de la época, que es el Resbaladero de Lunada ( https://es.wikipedia.org/wiki/Resbaladero_de_Lunada ) para traer más madera de los bosques del lado burgalés. La segunda sorpresa es cuando, me entero de que hay pasiegos en Burgos, cuando desde pequeño se me vendió la idea del pasiego cántabro, hábil ganadero, productor de quesadas y sobaos, taimado,  socarrón, al que no se la pega nadie (al menos en la zona oriental, que hay un feo dicho de que "para ser buen Lebaniego, hay que engañar dos veces a un Pasiego"). Pero cántabro cántabro, casi al extremo de haber definido la identidad cultural cántabra, que acaba siendo montañesa en vez de pasiega. Los pasiegos eran nuestros ¿no? Nuestros...aunque a cierta distancia, ya que siempre existió una mezcla de envidia por su sagacidad y laboriosidad, que se juntaba con una aversión ante su primitivismo . Impagable esa escena de "La vida que te espera", donde el pasiego padre acude a buscar al hijo a la ciudad para que se haga cargo de las vacas (que Europa ya nos estaban quitando a base de talonario) y ante la escena la gente le grita "es un salvaje", "pasiego", a modo de insulto. En mi casa había colgado un dibujo con la leyenda "me llamaste pasieguca creyendo que era bajeza, y me llenaste de orgullo de los pies a la cabeza". Siempre hubo esa mezcla de estima por sus cualidades, y aversión o desprecio del señorito al paleto que olía a vaca, o de enemistad entre valles, porque desde que comienza la expansión pasiega montañas bravías abajo, ha habido pleitos por ganados prendados por toranceses, carredanos u otro vecinos, que generaban juicios hasta en Madrid, donde era ver venir a un pasiego con el abogado y ya les dolía la cabeza. De esa situación hemos ido pasando gradualmente a la tercera sorpresa, la de cómo se deja de insultar o ver con recelo al pasiego, a verlo como reclamo turístico. Todo es pasiego, la leche, el queso, los sobaos. Todos los alojamientos son antiguas cabañas reformadas. Hay carteles que indican Valles Pasiegos en las autovías. Si a un habitante de Sarón lo hubieran llamado pasiego hace unas décadas, el encuentro hubiera acabado mal. Ahora, con disgusto de algunos alcaldes pasiegos, la marca se aplica a valles y productos fabricados fuera de las Villas Pasiegas. Qué cosas, qué sorpresas.

Acabada mi personal disertación, pasamos de nuevo a los lugares fuera de sitio. Comienza la gran expansión, la conquista del oeste modo pasiego, con el paso de Espinosa de Los Monteros (negro) hacia arriba, a Las Machorras, exportando un modelo nuevo, ensayado en parte en el cabañal de Castromorca (X en negro), en la ladera del Picón Blanco, pero orientado no de un modo extensivo, con aselamiento nocturno del ganado, sino de modo microintensivo, con miniprados en los que se siega, se guarda la hierba en el piso superior de una cabaña con techo de piedra, donde eventualmente se vive o simplemente pernocta, y en el piso bajo se guarda el ganado, pasándose a otra (muda) cuando se acaba la hierba que comer en el prado, o la guardada. Así surgen los cuatro "barrios" de la pasieguería burgalesa: Rioseco, La Sía, Lunada y Trueba (en rojo). Rioseco verá forzado en seco su avance en cuanto topa con terrenos de la Merindad de Sotoscueva, y La Sía por la presencia de asentamientos de Soba, que acabará tremendamente influida o semicolonizada en sus cabañales más altos del Puerto de La Sía y del Parque de Collados del Asón (en naranja), con presencias de cabañales y de mudas hasta nuestros días. Pero la salida de Lunada por el Portillo homónimo estaba libre por el Valle del Miera casi hasta Liérganes para ser colonizada y sometida al hombre, igual que lo estaba el Valle del Pas hasta Luena y Villacarriedo una vez pasado el Puerto de Estacas de Trueba al acabar el valle homónimo, y en cuyo final se supone que se ubicaron edificios administrativos que gestionaron el movimiento pionero en su descenso. Hemos hablado de descenso y de Vega de Pas y San Roque de Riomiera (azul), pero aún nos queda la tercera Villa Pasiega, San Pedro del Romeral, que será arrebatada en una mezcla de expansión a la izquierda de Estacas de Trueba, y de desparrame de Vega de Pas en su colonización del río homónimo aguas abajo. Esto es un relato clásico de las Villas Pasiegas, todo "en su sitio", todo sencillo. Pero como todo lo sencillo, es incompleto. Hemos hablado de una zona, si no de zona común de facto, sí de influencia total, que es la de Collados del Asón, en la parte alta de Soba, pero nos quedan otras dos donde el desparrame, la conquista, la expansión pasiega se dio de tal manera que observando el paisaje no se distingue en modo alguno de cualquier Villa Pasiega, pero que dependían de zonas tradicionalmente enfrentadas a los pasiegos, y administrativamente distintas: Pisueña y Resconorio (en verde). Por un lado Resconorio, en la parte alta de Luena, en la cuenca superior del Magdalena, que acaba en Entrambasmestas tributando al Pas, forma una zona de cabañales que pierden fuelle mientras se acercan a la margen izquierda de la cuenca y se topan con las divisorias de Campoo de Yuso y Aguayo, donde la práctica de un modelo diferente, extensivo, no les permitió avance ni influencia alguna. Por otro Pisueña, un valle encajonado, pindio, bajo la mirada arisca de los Picones de Sopeña, donde floreció el modelo pasiego al estilo de los valles de Pandillo bajo la aún más arisca mirada del Castro Valnera, y que acabó influenciando a Selaya junto con sus vecinos de Riomiera, de manera que la parte sur del siempre hostil Valle de Carriedo, hasta el punto de convertirse en uno de los primeros en vender su pasieguería, sus sobaos y sus quesadas...aunque dependieran de Carriedo, y no de las 3 Villas. Aguas abajo de Entrambasmestas ya se deja de notar la influencia, salvo en sitios como Pandoto o Sel del Hoyo, con arquitectura y toponimia pasiega, final y límite del avance de los pasiegos de San Pedro. ¿Acaba ahí la cosa? Pues no. Si ya hemos hablado de las 3 Villas, de los pasiegos de 4 Ríos Pasiegos en Las Machorras, de los enclaves totalmente pasiegos en Carriedo (Pisueña) y Luena (Resconorio), nos quedan dos pequeñas sorpresas, ambas en Burgos, pero con caracter totalmente diferente. Por un lado todo el cabañal del recién nacido Nela y el arroyo Seldehondón o Sollondón, que forma parte de un último estertor de la conquista del oeste pasiego, una intromisión en la Merindad de Valdeporres, que había pasado de largo del fenómeno igual que la de Sotoscueva, pero que tenía estas dos cuencas libres, y en ella se dió cierta colonización, o influencia total y efectiva tanto de arquitectura como de toponimia, hasta llegar a Busnela, donde muere, pero no en el sitio, sino que aún se arrastra, moribunda pero influyendo algo, al cabañal de Celadía, hasta expirar mirando a Virtus y Campoo. Por otro lado tenemos los poco conocidos cabañales de Herbero, Pedrosa y Cacerneja (impresionantes a nivel arquitectónico, muchos con huellas previas a la desaparición de la vaca pasiega e introducción de la frisona holandesa), en la cuenca alta del Cerneja, adonde se dirigieron los esfuerzos expansivos de La Sía, una vez enfrentados a los intereses sobanos y antes de que la iniciativa chocara con los intereses de la Merindad de Montija, que frenen seco el avance, apenas influencia, en la parte baja con cabañas dispersas, salvo los más numerosos pero algo mixtos de Fuenteprovedo o Ventorrillo, ya en Los Tornos. Lugares fuera de sitio, pasiegos fuera de sitio. Fuera de Cantabria (sorpresa), o fuera de las 3 Villas. Pero también fuera de Las Machorras, bien escondidos en las laderas del Picón Blanco como los de Cacerneja, o ya casi mirando al Embalse del Ebro como los de Celadía a Seldehondón. Todos interesantísimos, y algunos todavía con gente a la que poco le importan las barreras de municipios o comunidades autónomas, y que hacen una vida al amparo de la presencia de la nieve y la hierba.


Esta impresión sobre la pasieguería puede ser complementada por "La Cabaña pasiega: origen y evolución arquitectónica", de Manuel García Alonso, libro imprescindible para los amantes de la toponimia y las cabañas pasiegas (y que quizás contradiga, si se hace un estudio detallado de antigüedad de cabañales, parte de lo dicho en el párrafo anterior sobre momentos y avances).

Un saludo!
« Última modificación: 09 de Enero de 2019, 15:56:43 pm por farodelcaballo »