Autor Tema: El viejo Ferrocarril Minero (Burgos)  (Leído 1406 veces)

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El viejo Ferrocarril Minero (Burgos)
« en: 30 de Septiembre de 2012, 17:54:03 pm »


Distancia: 18 Km
Tiempo: 7h
 

El antiguo y desmantelado ferrocarril minero que unía Villafría con Bezares es el mejor camino para introducirse en plena sierra de La Demanda. Las trincheras excavadas en su construcción han puesto al descubierto importantes yacimientos, en los que aparecen fósiles de helechos gigantes de hace 300 millones de años. Esta zona de La Demanda fue repoblada en el siglo X por gentes vascas que dejaron su huella en los nombres de pueblos como Urrez. Uzquiza. Zalduendo. Galarde, Arretú y Ochabro.

Recorrido

Urrez es un pueblo situado en las faldas del pico Mencilla. Su origen se remonta a la época de la repoblación. Durante el siglo X, un grupo de vascos, buscando seguramente una tierra parecida a la que habían dejado en el norte, vino a poblar esta zona de la sierra de La Demanda. Fundaron pueblos que como Urrez, han conservado en sus topónimos -urreiztei: avellaneda- la raíz euskera.

Incluso la arquitectura popular de estos núcleos -que está dominada por el tipo serrano de casa de piedra-, conserva soluciones como al cubierta con cumbrera ortogonal y un gran alero protegiendo la fachada, que tienen una clara influencia vasca.

Se sale de Urrez, por la pista de tierra que nace junto a la fuente. Enseguida hay que tomar la primera desviación a la izquierda. Tras andar unos 200 metros, volvemos a desviarnos, esta vez a la derecha. Después de pasar cerca de un molino hay que continuar hasta ver un camino que parte a mano derecha. Ahora, ascendemos lentamente hacia el monte La Barda, atravesando un bosque de roble melojo (Quercus pyrenaica).

Según se va ganando altura aparece hacia el norte, el valle medio del Arlanzón, con la ciudad de Burgos al fondo. Una nefasta política de repoblación forestal, llevada a cabo a mediados de este siglo, ha sustituido sistemáticamente los árboles autóctonos, hayas y robles, por pino albar. A pesar de esta alteración de la cliserie vegetal, estos pinares están habitados por varios e interesantes animales. Fácilmente veremos alguna ardilla saltando de rama en rama y, con mucha suene, es posible descubrir una de las mariposas nocturnas más bellas del mundo, la Graellsia lsabelae. Este lepidóptero es el emblema de la entomología española y por su rareza y escasez, está protegida por el Convenio de Berna, sobre la protección del medio natural en Europa.

Una vez en lo alto del monte, hay que descender la vertiente, que conduce hacia el pantano del Arlanzón. Es preciso cruzar dos cortafuegos: tras el primero, dejamos un camino a la derecha y al llegar al segundo, lo tomamos hacia la izquierda. A 30 metros encontramos un sendero, que ahora por la derecha desciende un espeso pinar. En algunos puntos, esta senda desaparece invadida por la broza, para no perderse hay que seguir ladera abajo hasta dar con un nuevo cortafuegos.

Después de otra empinada cuesta, nos topamos con una cerca de espino. Siguiendo paralelos a ésta por nuestra derecha, enseguida nos introducimos por un camino bien marcado, en un extenso bosque de roble melojo. El rebollo, marojo o melojo, que con estas tres denominaciones se conoce este roble, tiene en este sector de la sierra de La Demanda su mejor hábitat.

El melojo es un árbol no muy elevado, que raramente sobrepasa los 20 metros, de copa irregular y tronco con corteza cenicienta, cubierta en los ejemplares viejos por una espesa capa de musgo. Las hojas están hendidas en lóbulos profundos e irregulares, que a menudo llegan cerca del nervio medio. Las características edafológicas -suelos sueltos y silíceos-, y de altitud, acompañadas de un clima húmedo, pero con un par de meses de sequía estival, hacen de esta comarca de la sierra burgalesa la zona ideal, para el desarrollo de este tipo de robles.

En su espesura se refugian corzos, jabalíes, ginetas, martas, garduñas, gatos monteses y tejones. El búho chico entre las rapaces nocturnas, junto con pinzones, mirlos, mosquiteros, herrerillo y carbonero configuran la rica avifauna de estos bosques.

En un prado y dominando el viejo pantano, se localiza un refugio de montaña. Descendiendo la ladera hacia el embalse, rápidamente se llega a la caja del ferrocarril minero abandonado. Este ferrocarril fue construido para transportar los minerales extraídos en la sierra. Aunque esta cuenca carbonífera no tiene una gran riqueza minera, su explotación desde el punto de vista geológico ha servido para el estudio y datación de los materiales que conforman este antiguo macizo.

Hace 300 millones de años, durante el Carbonífero Superior, un mar cálido cubría gran parte de La Demanda. En sus orillas crecían grandes helechos arborescentes de más de 40 metros de alto. Los restos de estas plantas -calamites, lepidodemdrom y asterophyllites- aparecen ahora en varios yacimientos.

Para regresar al punto de partida, no existe otra solución que seguir el ferrocarril hacia la izquierda. A través de su sinuoso trazado, se llega hasta el arroyo de Urrez, muy cerca ya de la carretera que lleva a este pueblo. Sólo queda remontar este curso de agua para concluir el paseo a pie.